Livermore, California, era una ciudad que superaba ampliamente los 10.000 habitantes cuando creó su propio cuerpo de bomberos. Era a finales del silgo XIX y, para poder ponerlo en marcha fue necesaria la contribución y el apoyo de todo el pueblo. Ustedes ya saben como es eso: donaciones, rifas, ferias de tortas, recitales a beneficio, lo que sobra en casa, trabajo desinteresado y solidaridad vecinal, hicieron posible la creación de un grupo especializado para combatir los incendios en una zona agrícola y vitivinícola.
Una mañana de verano de 1901, un joven aprendiz del flamante cuerpo de bomberos entró en las oficinas de la Livermore Power and Light Co., creciente empresa de energía local, para retirar un paquete con un foco o bombilla de luz, que Dennis Bernal, propietario de la empresa, había prometido como donación a la joven institución mangueril: “Aquí tienes la bombilla, hijo. Es una Shelby auténtica, por lo que seguramente nos apagaremos antes tu jefe y yo que esta lámpara”. Bernal no fanfarroneaba; se refería a la excelente calidad de los productos de la Shelby Electric. “Si necesitan más, sólo deben pedírmelo”.Dennis Bernal falleció varios años después de la donación, al igual que el jefe de bomberos. El joven aspirante vivió hasta la segunda mitad del siglo XX.
La lámpara, conectada esa misma tarde del año 1901, aún sigue encendida.
Dura más que el Magiclick
La lámpara incandescente mejorada ya tiene 116 años de vida. Fue inventada por Adolphe A. Chaillet y fabricada por la empresa Shelby Electric, en el año 1895. Se trata de una bombilla con filamento de carbono soplado, para 110 voltios, que tenía una potencia inicial de 60 watts y que actualmente brilla en 4 vatios.
El joven aspirante instaló la lámpara en el Cuartel de Bomberos de la calle L, aquella misma tarde de 1901. Poco después, el foquito se trasladó al cuartel principal del cuerpo, en la Segunda avenida; en 1903 se trasladó a la nueva Estación Nº 1 en la esquina de la Primera Avenida y McLeod, y sobrevivió -en 1937- a la renovación del parque de bomberos, cuando estuvo apagada durante una semana.
Durante sus primeros 75 años de brillo, estuvo conectada directamente a la energía de la ciudad, una irregular corriente de 110 voltios -es la energía que hay en América del Norte- por lo que estuvo a la merced de las interrupciones de corriente eléctrica, y no se conectó a la planta de emergencia por temor a que una subida de tensión destrozara su filamento. En 1976, en un camión de bomberos y acompañada por coches policiales y una guarda imperial, trasladaron a la pequeña Shelby a su actual sitio en la Estación de Bomberos 6, 4550 East Ave., Livermore, California.
En ese momento se la conectó a una fuente de alimentación independiente, de 120 voltios, y se encendió para nunca más volver a ser apagada.
La bombilla Shelby de los Bomberos de Livermore no es la única longeva: En Fort Worth, Texas, una lámpara se encendió en 1908 y se fundió en 2008; en una tienda de Nueva York otro foco iluminó desde 1912; y en otra estación de bomberos, en Mangum, Oklahoma, aún ilumina una lámpara colocada en 1926, que se apaga y enciende cada día. Existen, además, un foco en un baño en Ipswich, Inglaterra, que data de 1930 y se quemó en enero de 2001 y una Shelby en Annápolis, aún con vida.
El foquito Shelbys, de Livermore, que cumplió su primer centenario de funcionamiento en el 2001, lleva un filamento inventado por Adolphe Chaillet, un ingeniero que desarrolló un filamento duradero pero nunca reveló el secreto, ni la fórmula química de su compisición. Además, las lamparillas eran terminadas a mano, por operarias femeninas.
“Lo tienen todo calculado”
Cuando yo era adolescente, mi abuelo, que arrglaba motores de arranque, dinamos, alternadores y luces de automóviles y camniones, decía siempre que las bovinas, los coletores -se escribe así, no es un error- y los reguladores de voltaje fabricados en Estados Unidos, Alemania, Francia o Inglaterra, tenían un cálculo ya específico de lo que duraban hasta romperse. “Un motor de arranque de un camión Bedford, que los fabrican en Inglaterra, dura un poco más que la batería y se quema la bovina. Porque lo fabrican para que tenga esa duración”, decía el Ángel.
Según él, lo mismo ocurría con los reguladores de marcas inglesas o americanas, y con las bujías de los automóviles: “Las usás dos años y entran en corto circuito o se quedan sin chispa. Lo tienen todo calculado”.
El abuelo Bailone fue la primera enciclopedia que tuve en mi vida. Una espcie de Wickipedia que leía a 240 kms por hora y aprendía a la velocidad del sonido.
Paradójicamente, en aquel entonces -entre 1975 y 1985- mi abuelo Ángel -Comunista de nacimiento- me habló del que, para él, era el origen de esa duración medida: “El inventor de eso de calcular el uso de un producto eléctrico fue Thomas Alba Edison, que negoció con todo lo que inventó. Era un genio como inventor, pero un capitalista al que le encantaba manejar al pobre asalariado”.
Una vez más, el Ángel estaba acertado. Había escuchado lo de Edison en Radio Nederland, Brusellas o Radio Pirenaica; durante una medianoche clara en que las ondas cortas y las medias, criculaban por el éter con la nitidez sonora de Cacho Fontana.
La famosa frase “Lo tienen todo calculado” que alguna vez repetimos refiriéndonos a productos importados, no es otra cosa que la Obsolescencia Programada; es decir, la elaboración de un producto de manera tal que tenga una duración exacta y menor a la posible. Es la socia de la moda y del consumo, y aunque fueron los americanos los inventores de todos estos movimientos (moda, consumo y obsolescencia) actualmente son muchos los países productores que lo ponen en práctica.
Podría escribir miles de palabras más, para brindar más detalles sobre el tema; pero prefiero que lo vean ustedes mismos en un documental “Comprar, tirar, comprar” de la joven realizadora e investigadora Cosima Dannoritzer y premiado en distintos rincones del planeta.
Por cierto, para quienes quieran ver la bombilla encendida en Livermore, en vivo y en directo, sólo se necesita entrar a la siguiente web. Allí, una webcam conectada las 24 horas del día muestra la Shelby constantemente encendida y custodiando los camiones de bomberos.
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